18/07/09

El temido aprendiz de violín

De todos es sabido lo "incómodo" que puede llegar a ser las primeras melodías tocadas por un violinista principiante para el oído ajeno cercano. Debemos reconocerlo...

Pero tomémoslo con algo de humor leyendo este soneto del castellonense Wenceslao Ayguals de Izco (1801-1875); escritor, editor, diputado a Cortes y hasta comandante en la Milicia Nacional en la primera guerra carlista.










No bien chupaba el lácteo pezón,
sufrí sin lloro el agua bautismal;
sufrí de mi nodriza lo brutal,
sufrí de mis pañales la presión.
Sufrí mas adelante el sarampión,
la palmeta de un dómine infernal,
la esclavitud del lazo conyugal
y de una suegra cráter la erupción.
Sufrí de un mal poeta la altivez,
sufrí la ineptitud de un parlanchín,
sufrí insultos de un crítico soez...
Hasta el cólera morbo sufrí en fin,
mas no puedo sufriz la pesadez
de un aprendiz de música y violín.


Soneto de Wenceslao Ayguals de Izco
La ilustración es la original que acompaña a la edición del soneto en el periódico nacional "El Fandango" del 15 de noviembre de 1846.

J.Martín

2 comentarios:

  1. Aprender a tocar la corneta renacentista (o muda) no es mucho más agradable, se lo asegurarían mis vecinos, jeje. Enhorabuena por el blog, es más que completo, envidiable.

    Un saludo.
    Antiqva.

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  2. Bueno de todas maneras sobre el problema de los vecinos ningún principiante debe preocuparse por ello porque se quejan igual aunque lo que escuchen sea tocado por un profesional. La molestia es para el oído propio, pero paciencia...

    Saludos

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